José B.
Ruiz

CIUDAD DE LAS ARTES Y LAS CIENCIAS. VALENCIA. ESPAÑA.

Teoría de los Aedes – Composición en fotografía

ANTECEDENTES

Es sorprendente la escasa categorización del concepto de paisaje en extensión e importancia visual que hay en muchos idiomas, la carencia de vocablos que expresen características del paisaje de relevancia para los artistas visuales, lo que augura un futuro propicio para definir y ampliar conceptos relacionados. Apenas hay vocablos para definir de forma específica paisajes de diferentes grados de extensión, de aspecto monótono o variado, con o sin hitos visuales, etc. Los vocablos existentes no son específicos, como rincón o paraje y no aportan muchos datos al concepto de paisaje.

En la divulgación de diversos aspectos de la fotografía del paisaje y de la composición, el autor ha prestado una especial atención al concepto de “hito paisajístico” o “hito visual” y su relevancia. En el sector de la fotografía introdujo este término y extendió su uso desde su faceta formativa en cursos, presentaciones y libros desde 1998, de forma que hoy en día es muy común su uso de forma específica.

Tan solo desde el programa pionero en su género “Un año de fotografía”  se alcanzó a un público por encima de los 5 millones de aficionados hispanohablantes a la fotografía que recibieron estos vocablos y sus aplicaciones.

El hito paisajístico en fotografía se refiere a elementos distintivos del paisaje, como formaciones rocosas, árboles singulares, pequeños accidentes geográficos que permiten identificarlo y que son únicos y peculiares. Especialmente en el libro Paisajes de Mar, publicado en 2011, se profundiza en la importancia del hito en la belleza del paisaje, sus tipologías, variantes e incluso se incluye una novedosa ficha de valoración de hitos paisajísticos.

Tras el estudio del paisaje, sus categorías y los valores que ofrece al artista visual, el autor nos ofrece un nuevo concepto, el de Aedes, que hace referencia a un paraje de extensión más limitada, a una parte del paisaje, un rincón, que presenta un gran valor estético al albergar como mínimo un hito paisajístico. Dicho de otra forma, es el entorno alrededor del hito y del que es indisociable.

DEFINICIÓN

La teoría de los Aedes es complementaria a la teoría de los Edges del fotógrafo escocés Niall Benvie, ambas son aproximaciones animistas a los conocimientos sobre Composición. Estas son las primeras teorías animistas sobre composición, propuestas no basadas en formulaciones euclidianas, sino en percepciones propias, ya que surgen de la observación, de la intuición de los autores.

Denominamos como Aedes a aquellos lugares que albergan uno o varios elementos únicos y de gran valor, denominados hitos, por tanto un Aedes es el entorno de un hito. Puede tratarse de Aedes históricos, geográficos, arquitectónicos, literarios… En este concepto entrarían desde bibliotecas que albergan uno o varios ejemplares de libros únicos, hasta casas natales de personas ilustres, lugares de sucesos históricos, escenarios de gestas del pasado… En las artes plásticas tienen especial importancia aquellos cuyos valores primarios son visuales, como sucede con aquellos Aedes que albergan un hito paisajístico, arquitectónico o botánico, por ejemplo.

Enlaza muy directamente en sus variantes geográfica, geológica, biológica y arquitectónica con la importancia del hito visual, aquellos elementos icónicos de gran importancia por su gran carga de belleza paisajística, por su singularidad. Nos gusta fotografiar aquello anecdótico, irregular, especial, que nos llama la atención por ser inusual y estos valores están asegurados en un hito.

Un Aedes geográfico es un paraje en el que hay uno o varios hitos paisajísticos naturales (rocas, meandros, islotes…). En el caso de un Aedes arquitectónico el hito estará construido por el ser humano (faros, catedrales, castillos…). Un Aedes botánico puede albergar rarezas vegetales por su escasez, tamaño, forma, importancia histórica, edad… Una de las virtudes de estos tipos de Aedes es el elevado grado de belleza paisajística que proporciona la presencia de al menos un hito, otra no menos importante es la de permitir la identificación del lugar para quienes conocen el hito, ya que estos son únicos, irrepetibles en la Naturaleza.

La importancia del Aedes es tan elevada como la del hito, pues es el entorno el que permite o no plasmar el hito de determinada forma. Puede ser un factor altamente limitante. Hay lugares con numerosos hitos visuales de gran peculiaridad que no pueden ser plasmados adecuadamente a causa de que el Aedes no lo permite. Un entorno abrupto con escasas posibilidades de observación puede que únicamente permita unos pocos puntos de observación desde los que los hitos se superponen o no muestran su potencial estético. El impacto visual del hito, por tanto, no reside en sí mismo sino en las posibilidades de observación que ofrece el Aedes en el que se haya enclavado, que es el que permite o no plasmarlo en su máximo expresión estética.

En Geografía Aedes definiría una parte del paisaje, un paraje, un rincón, una porción pequeña del paisaje que tiene como principal característica albergar uno o varios hitos paisajísticos. Es un nuevo concepto surgido desde las artes visuales para remarcar el impacto visual de los hitos en composición y que supone una categoría dentro del vasto término de paisaje.

EDGES Y AEDES

Si bien el concepto de Edge aborda los límites, los extremos, las fronteras, el de Aedes supone un rincón atípico, un lugar que concentra todo el interés del entorno, ya que acoge un hito, un highlight o spot, un clímax, en ocasiones varios de ellos.

El concepto de Edge indica dónde encontrar una imagen, dónde hay cambio y oportunidades. El de Aedes es un concepto fijo, un lugar estable en el que siempre hay un valor presente, un elemento geográfico, arquitectónico, etc que resulta asombroso. Mientras que los Edges pueden estar en cualquier parte el concepto de Aedes ocupa un espacio geográfico inamovible y allí hay que desplazarse para contemplarlo o fotografiarlo. Los Edges, además, pueden moverse al ritmo de las mareas, incendios, estaciones, horas del día o de las transformaciones del paisaje, sin embargo el Aedes no se desplaza, asegura la experiencia visual, al ser estático, si bien también se transforma en una escala temporal que nos pasa desapercibida y que tan solo la podemos ver mediante la comparación de imágenes.

Mientras que el Aedes alberga uno o varios hitos e indica qué atrae nuestra atención como observadores y artistas visuales, el Edge indica dónde podemos encontrar ese punto de observación óptimo del paisaje, pero que no tiene que ser necesariamente un Aedes.

AEDES DESDE EL ALMA

El término procede del latín, hace referencia a una morada de los dioses, un templo, un santuario. Y precisamente ese significado conecta con la forma de sentir la fotografía y otras artes por parte de los autores de obras visuales.

Para un paisajista es importante conocer paisajes asombrosos, magnéticos, fascinantes, lugares obsesivos a los que regresa una y otra vez en busca de momentos especiales de luz o meteorológicos para realizar sus obras. Hitos que se alzan en el paisaje haciéndolo único, rozando lo imposible, desafiando a la imaginación, podríamos decir que son los templos del paisajista, lugares especiales y sagrados. La magia de estos rincones permite dejar volar la imaginación sobre cuánto tiempo han estado allí, sobre cómo se originaron o quienes han contemplado absortos el paisaje a lo largo de siglos o milenios.

Aedes tiene esa connotación de lugar mágico, místico, en el que mora un hito. Un lugar que puede fascinarnos y que puede provocar el asombro de muchos espectadores. Aedes ocupa un espacio geográfico inamovible y allí hay que desplazarse para contemplarlo o fotografiarlo. Es la explicación de las multitudinarias peregrinaciones a lugares del planeta como el desierto de Namibia, a Antelope Canyon, a Islandia, a Capadocia o a tantos y tantos lugares que son clásicos ya en la fotografía de naturaleza. En nuestro país sucede a otra escala, pero también sucede, y es común que haya lugares visitados por miles de fotógrafos y pintores, fascinados por la presencia de uno o varios hitos visuales con una gran presencia, como sucede en la costa de Benijo, en Tenerife o en la de San Juan de Gaztelugatxe, en Vizcaya.

Pocos paisajistas habrá que no hayan tenido profundas vivencias en estos Aedes, experiencias vitales de libertad, de presenciar momentos sublimes, de contemplar escenarios únicos, en plena conexión con el misticismo telúrico de la acepción de ser morada de deidades. Esa magia y ese misterio que sentimos frente a un Aedes justifican la denominación, que define nuestras sensaciones: allí donde encontramos la fascinación.

VALORES DEL HITO

Dada la estrecha relación del Aedes geográfico con el concepto de hito debemos conocer los valores objetivos del hito visual, aquellos que están en el paisaje de forma intrínseca. El grado de impacto visual del Aedes dependerá, además del propio entorno y sus posibilidades de observación, de factores como la singularidad del hito y su número.

  • Singularidad.

A mayor singularidad tendremos un mayor impacto visual. Los hitos más singulares permitan reconocer el lugar en cualquier tipo de representación gráfica del mismo. Hay hitos con formas únicas, como rocas, islotes o castillos, y otros que pueden incluso confundirse con otros similares, como árboles, torres vigía, faros, arcos naturales, etc. Esta singularidad depende mucho de su forma o formas desde los puntos de observación elegidos como óptimos, apreciándose como un monolito vertical, roca triangular o rectangular, etc, aunque suele haber una forma predominante en el impacto visual. Otros factores que afectan a la singularidad son sus dimensiones, su orientación, los posibles puntos de observación… Entre otros atributos del hito que afectan a la singularidad están el color y la textura, menos relevantes que la forma y el tamaño, aunque pueden contribuir a hacer el ele¬mento más reconocible o peculiar, y a crear metáforas visuales, simbolismos, etc.

  • Número

Aunque no es un factor que dependa del hito, influencia mucho el valor del Aedes geográfico, pues per¬mite la agrupación de elementos y la búsqueda de relación entre ellos. Los elementos pueden agruparse en la misma o similar dis¬tancia, o bien en distintos planos. El número puede ser controlado por el artista visual, pues tiene la posibilidad de ocultar alguno por yuxtaposición de otro mayor o más cercano delante, de realizar extracciones del paisaje, elegir partes de una gran escena y mostrar aquellos que desee, descartando incluir otros en el encuadre.

ALGUNOS TIPOS DE AEDES

  • BIOLÓGICOS: Lugares que albergan ejemplares singulares por su rareza, edad, tamaño, forma… Los hitos más frecuentes suelen ser faunísticos (el lince, por ejemplo) o botánicos (un árbol monumental).
  • GEOGRÁFICOS: Entorno de un accidente geográfico o formación singular. Montañas, islotes, formaciones rocosas, meandros, cuevas, ríos, estuarios, arrecifes…
  • GEOLÓGICOS: Los hitos pueden ser formaciones de minerales, fósiles. Un ejemplo puede ser Riotinto.
  • ARQUITECTÓNICOS: Parajes que albergan hitos edificados por el ser humano como faros, torres, castillos, ermitas, edificios singulares…
  • ANTROPOLÓGICOS: Catedrales, tumbas, yacimientos, museos, cuevas… que albergan hitos de tipo religioso, costumbrista, arqueológico, etc.
  • BÉLICOS: Escenarios de batallas y hechos bélicos, como poblados bombardeados en el pasado, con hitos como edificios en ruinas, maquinaria bélica abandonada… En relación con algunos hitos arquitectónicos que además protagonizaron hechos militares. El pueblo antiguo de Belchite es un ejemplo.
  • LITERARIOS: Bibliotecas, museos, lugares que albergan obras literarias únicas, también aquellos lugares mencionados en ellas, lugares natales de autores célebres… Un ejemplo lo tenemos en la casa de Juan Ramón Jiménez en Moguer.
  • ARTÍSTICOS: Iglesias, cementerios, museos… que albergan hitos artísticos como cuadros, esculturas, tallas. Ejemplo, el ángel custodio del cementerio de Comillas.

Un ejemplo de Aedes arquitectónico lo tenemos en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, en valencia. En este lugar tenemos diversos hitos de relevancia. Número y singularidad de los hitos dan valor a un Aedes. En Ellis Island, Nueva York, solo tenemos a la Estatua de la Libertad como hito arquitectónico, como sucede también en el entorno de la Torre Eiffel en París. Disponer de varios hitos en un solo Aedes supone un incremento en su interés.

El Desollado es una escultura muy visitada en el Duomo de Milán. El Aedes es la propia catedral donde se exhibe, junto a otros hitos de índole religiosa y artística.

El barrio canario de San Cristóbal es el Aedes que alberga al torreón de San pedro, un hito muy atractivo y accesible cuyo entorno varía mucho con la influencia de las mareas.

Aedes arquitectónico en Castellar de la Muela, Guadalajara, donde encontramos dos hitos en forma de palomares con variaciones en forma y estado que permiten establecer comparaciones.

Es Niu de S´Aguila, en Es Cubells, Ibiza, es un Aedes de primera magnitud. Alberga varios hitos que permiten al artista visual elegir cuáles mostrar en una imagen.

A diferencia del concepto de Edge geográfico, que indica dónde fotografiar, el Aedes geográfico indica qué fotografiar, es decir, nos asegura que habrá un sujeto con impacto visual en el paisaje. Podremos presenciar cambios en la luz, atmosféricos y de diversa índole en el paisaje que resaltarán más o menos el hito paisajístico, pero su presencia está asegurada.

Islote en San Juan de Gaztelugatxe en una imagen con un primer premio en un certamen internacional de fotografía. La teoría de los Aedes nos asegura que el paisaje tendrá un elevado grado de singularidad debido a la presencia de uno o varios hitos.