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José B.
Ruiz

Mi relación
con la fotografía

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Naturalista, fotógrafo y escritor vocacional desde una edad muy temprana, he desarrollado mi pasión por la naturaleza en diversas facetas laborales de una forma autodidacta. Empecé en la Universidad de Murcia la carrera de Biología y la abandoné en el tercer curso, en busca de un contacto directo con el medio natural y en busca también de puntos de vista absolutamente respetuosos con la vida.
Mi trabajo global ha tratado de divulgar los valores naturales, desde el ecologismo y el voluntariado en un principio, y luego desde la vida laboral. Hacia esos fines he escrito artículos, dirigido programas de radio o asesorado entidades públicas y privadas durante años.
En 1987 descubrí junto al Dr. Rivera una especie arbórea nueva para Europa, hecho que fue publicado en diversos medios especializados (Publicaciones del Real Jardín Botánico de Madrid, 1987. Seance Magazine, France, 1987).
Mi trabajo en el campo cinematográfico comenzó de forma tardía pero intensa, realizando trabajos de dirección de fotografía, operador de cámara y guionista en documentales y series de TV. En total he participado en seis documentales y en tres series documentales, que han recibido diversos premios a nivel internacional.
Como fotógrafo de naturaleza, aficionado desde los doce años, profesional desde los 22, fui admitido en agencias internacionales especializadas como Planet Earth Pictures y en Oxford Scientific Films, aunque finalmente en 1993 comencé a trabajar con la Unidad de Historia Natural de la BBC, que actualmente se comercializa como Nature Picture Library. En España he trabajado con Nature and Travel (Actualmente Spain Photo Stock) y con algunas agencias de forma parcial. Buena parte de mi trabajo directo para clientes ha ilustrado revistas y publicaciones editoriales. También he publicado muchas imágenes en campañas de turismo de la Costablanca, exhibidas en ferias internacionales como FITUR.
La preocupación por compartir conocimientos sobre fotografía me llevó a impartir conferencias, charlas magistrales, ponencias y cursos sobre fotografía incluso a nivel internacional, con una intervención con público y emitida en directo para el Darwin Centre de Londres. En el concurso Wildlife Photographer of the Year obtuve varios reconocimientos, entre los que destacan un primer premio de categoría y el Premio a la Innovación Fotográfica en 2003.
Pero sin duda los grandes momentos lo hubieran sido menos sin haberlos compartido con mis amigos. Son muchas las personas que me han echado una mano para que mis fotos salieran mejor, la mayor parte de ellos fotógrafos a su vez. Amigos que me han acompañado por donde el sentido común recomienda no pasar, que han hecho aún más agradable este largo periplo por la naturaleza… haciendo fotos.

 

Ética

En mi opinión, el respeto por la naturaleza es algo que debe prevalecer sobre cualquier actividad que realicemos. Nuestra relación con ella debe ser sutil, intuitiva, amable. Por ello entiendo que muchos de los códigos éticos que circulan en nuestros ámbitos fotográficos y conservacionistas abordan posiciones evidentes y, desde luego, básicas.

El respeto por la vida debe guiar nuestros pasos. Debemos ser sensitivos ante seres con los que compartimos el espacio vital y que tienen tanto derecho como nosotros a ocuparlo. Desde luego que la ética es algo muy personal y debemos estar absolutamente convencidos de cuanto hacemos, nadie es quien para decirnos lo que está bien o mal, especialmente en un mundo en el que el respeto por la naturaleza se ve continuamente vulnerado por intereses económicos. Sin embargo, las posiciones personales son fundamentales para ser contrapuestas a aquellas que nos superan.

Creo que nuestros posicionamientos éticos deben ser maduros, comprensivos, aunque firmes en nuestros propios actos. Somos parte de la naturaleza, una especie más que interactúa a niveles de depredación, molestias, transformación del hábitat, etc, con las demás, sólo que nuestra percepción es mucho mayor que la de otros seres vivos, así como nuestro poder tecnológico. Por ello debemos ser responsables de nuestros actos y velar por el mundo que nos rodea.

La Asociación de Fotógrafos de Naturaleza (AEFONA), sintetiza en quince puntos un código ético que cuenta con el apoyo de entidades conservacionistas como WWF, Greenpeace, SEO/BirdLife, CODA y APIA.

 

Código Ético

1-El fotógrafo de la naturaleza debe reflejar fielmente las situaciones naturales y evitar sufrimientos, perturbaciones o interferencias en el comportamiento de los seres vivos, teniendo como principal lema que la seguridad del sujeto debe primar sobre la obtención de una imagen. En el caso de fotografiar especies animales en cautividad, privadas temporalmente de libertad, manejadas o cultivadas, en caso de plantas, debe especificarlo.

2-El conocimiento amortigua los impactos. El fotógrafo de naturaleza no solo debe aprender las técnicas necesarias, sino que debiera esforzarse por documentarse y conocer el comportamiento, biología y requerimientos de la especie. Buscar el apoyo de personas experimentadas y perfeccionarse en este conocimiento debiera ser vocación de todo fotógrafo de la naturaleza.

3-Debemos dar ejemplo con nuestras actitudes. El fotógrafo debe obtener los permisos pertinentes, especialmente en el caso de especies protegidas, y conocer la normativa de los espacios naturales, especialmente en las áreas protegidas donde se desarrolle nuestra actividad. Asimismo resulta recomendable colaborar con la guardería local.

4-El respeto y la conservación de la integridad del paisaje y su valores patrimoniales (patrimonio arqueológico, formaciones geológicas, elementos minerales, etc) debe prevalecer sobre la práctica de la fotografía. Se evitará cualquier alteración o manipulación irreversible. No debemos dejar ningún tipo de residuo en la naturaleza. Las plantas también son seres vivos, que merecen toda nuestra consideración. Siempre es mejor apartar o sujetar ramas, que cortarlas o arrancarlas, aunque se trate de especies comunes. La vida es tan valiosa en especies escasas como en especies comunes. La ocultación de escondites y observatorios debe hacerse con ramas secas, balas de paja, materiales inorgánicos…

5-Una perturbación específica a evitar es la excesiva proximidad al sujeto, que produce estrés, intimidación, modificaciones de la actividad y, sobre todo, habituación a la presencia humana. El uso de reclamos sonoros con cantos de aves está especialmente desaconsejado en época de cría, por el impacto negativo que tiene sobre la avifauna. El fotógrafo experimentado debe aprender a reconocer los indicios de estrés y evitarlos.

6-Hay que prestar una especial atención en las circunstancias en las que los seres vivos pueden ser más vulnerables, como en época de nidificación, de muda del plumaje o ante condiciones meteorológicas desfavorables. Se desaconseja la fotografía de aves en sus nidos. La alteración del entorno de un nido y la presencia visible del fotógrafo o su equipo puede llamar la atención de otras personas o depredadores sobre el sujeto y debe evitarse.

7-No es aconsejable alimentar a la fauna salvaje para la realización de actividades fotográficas, ya que puede crear notables alteraciones en individuos y poblaciones, introducir enfermedades y ocasionar accidentes o comportamientos no naturales. El uso de animales utilizados como cebos vivos, con su capacidad de escape limitada, es una práctica considerada como poco ética y que debe ser informada por el autor en la imagen.

8-No es práctica recomendable extraer ejemplares de su hábitat o trasladarlos del lugar o circunstancias en las que se encuentren para tomar imágenes en otro lugar despejado o, incluso en estudio o terrario, ya que se produce estrés, se pone en peligro al animal y, además, no se documentan debidamente las circunstancias naturales en las que habita.

9-Los centros especiales donde se mantienen especies animales en cautividad tienen una normativa precisa para los visitantes que debemos conocer y cumplir. Algunas iniciativas priorizan la actividad económica sobre su inherente función educativa o el bienestar de los animales; si acudimos a ellos estamos fomentando su explotación. En el caso de seres vivos, el autor debe expresar claramente en qué condiciones y contexto obtuvo la imagen y si ésta procede de animales en cautividad o con su libertad restringida en algún modo.

10-La postura de los fotógrafos de naturaleza, de respeto y no intromisión en cualquier manifestación de la naturaleza, ha de estar argumentada y debiera ser objeto de divulgación a través de nuestras herramientas: reportajes, exposiciones, audiovisuales… Ante cualquier infracción o situación indeseable, incluidas las actuaciones al margen de la legalidad vigente que pudieran realizar otros fotógrafos, debemos informar a las autoridades.

11-Estas son nuestras recomendaciones genéricas para nuestros asociados y la postura oficial de AEFONA ante las cuestiones éticas de nuestro trabajo en la naturaleza.